Casa Ferrer - Fundada en 1875 - Construcción de guitarras
Fachada Casa Ferrer

HISTORIA DE UNA GUITARRERÍA GRANADINA FUNDADA EN 1875

El origen de la guitarra divide a los expertos. Los arqueólogos e historiadores del arte creen ver sus antecedentes en algunos bajo relieves de Turquía o en dibujos del tiempo del Antiguo Egipto. En cualquier caso, de ello hace miles de años. También hay quienes opinan que la guitarra tiene su origen en el sitar de la India.

Sobre cómo llegó a la península ibérica tampoco hay unanimidad. Para muchos fue un instrumento que trajeron los romanos aproximadamente en el 400 a. C., quienes a su vez lo habían tomado de los griegos. Otra teoría indica que llegó con los musulmanes allá por el principio del siglo VIII. En cualquier caso, estos antepasados, serían muy distintos a la actual guitarra.

Boceto de Vihuela

Entre los instrumentos que se pueden considerar antecedentes de la guitarra destaca la vihuela, probablemente heredera de instrumentos cordófonos como los que acabamos de citar y que se desarrolla en la península ibérica a partir del siglo XV. Entre las diferencias más notables con la guitarra está el que utiliza cuerdas dobles, aunque pese a ello muchas veces fueron confundidas. Uno de sus principales intérpretes de la vihuela fue el granadino Luis de Narváez, que también era compositor y vivió durante el XVI, momento de su mayor popularidad.

En realidad, instrumentos que ya podríamos llamar guitarras, aunque con algunas variantes, aparecen en el siglo XIV. Actualmente la guitarra tiene seis cuerdas, pero no siempre fue así. Antes del XVII se utilizaban cuatro y entonces se populariza el uso de cinco. Un siglo después ya tiene, por lo general, las mismas que ahora.

Entre las características del instrumento durante este periodo, destaca su menor tamaño con respecto al actual. De esta época son las composiciones de Gaspar Sanz, cuyas obras figuran todavía de manera habitual en los repertorios de guitarra clásica.

Guitarra Eduardo Ferrer

Será en el siglo XIX cuando la guitarra tome un impulso definitivo. El almeriense Antonio Torres se considera el primer constructor de una guitarra moderna. Pero en realidad parece que se ese concepto moderno es anterior Se cree que Torres aprendió la técnica del guitarrero granadino José Pernas, que también tuvo como alumno a Benito Ferrer, creador de la Casa Ferrer, protagonista de esta exposición.

El papel de Granada en el mundo de la guitarra es incuestionable. Su consideración como instrumento culto data de la celebración del Concurso del Cante Jondo de 1922. Algunas de las más genuinas obras para guitarra solista se deben al granadino Ángel Barrios. En Granada se educó Andrés Segovia que sería el primero en difundir en las mejores salas del mundo la vertiente clásica de este instrumento. Aquí surge una de las sagas fundamentales en la guitarra flamenca, la de los Habichuela. Granadino es el primer catedrático de conservatorio de guitarra flamenca, Manuel Cano.

Y en Granada llama la atención su extraordinaria escuela de guitarreros. Su fama es internacional. La guitarra granadina goza de una reputación de máximo nivel. Tanto es así que junto a los luthieres autóctonos, se suman cada día más los venidos desde otros lugares, atraídos por la reputación de la guitarra de Granada. Son más de medio centenar los maestros que se dedican aquí a esta labor.

Esta Exposición, celebrada con motivo de I Festival de la Guitarra de Granada, rinde honores a la Casa Ferrer, con una dilatada trayectoria como constructores de guitarras, que supera el siglo y de la que han sido alumnos muchos otros destacados guitarreros.


HONORES A LA CASA FERRER

La Casa Ferrer es una de las guitarrerías más antiguas de España. Fundada en 1875 por Benito Ferrer Martín estuvo primero instalada en el Albayzín, luego en el Realejo, después en el barrio de Santa Ana y por último en La Churra y la Cuesta de Gomérez, donde permanece en la actualidad. Desde su creación, hasta nuestros días, la familia Ferrer regenta este establecimiento de reconocida fama y lugar de formación de varias generaciones de guitarreros. En la actualidad, están al frente de la Casa Ferrer, Ana y Eduardo Durán Ferrer, miembros de la cuarta generación.

1ª GENERACIÓN (1875-1925): BENITO FERRER

Benito Ferrer Martín (1855-1925) nació en Granada. Era hijo de un ingeniero de caminos. Cursó estudios de Notaría, actividad que compartía con actuaciones en las zambras. Podemos considerarlo entre los pioneros de esta actividad, puesto que figura entre los instrumentistas de la Zambra del Capitán Juan Amaya, creador de estos espectáculos que se representaban como un reclamo turístico, ofreciendo una muestra del folklore granadino.

En esta Zambra, Benito tocaba la bandurria. Era habitual que la parte instrumental de las representaciones estuviera a cargo de bandurrias, laudes y guitarras, aunque desde los años sesenta del siglo XX, sólo estas últimas se deja oír en las cuevas donde tienen lugar las zambras.

Danza de Gitanos

SU PRIMERA CREACIÓN: UNA BANDURRIA

Un infortunio casual convirtió a Benito Ferrer en luthier, aunque muchos guitarreros suelen evitar esta palabra. Su bandurria se rompió y no era posible arreglarla. Ante esta circunstancia, decidió hacerse su propio instrumento. Terminada su labor, decide añadirle una innovación, dotándola de cuerdas metálicas que sustituyeran a las que solían utilizarse y que estaban realizadas con tripa.

Aquel invento, de una sonoridad mucho más brillante por el material de la cordada, terminó por auto deshacerse al poco tiempo. Probablemente la tensión de las cuerdas metálicas, mayor que la que ejercían las de tripa, fueron las responsables de esta situación.

Pero Benito Ferrer persistió en su iniciativa: construirse su propia bandurria y dotarla de cuerdas metálicas, elementos que después se han generalizado y cuyos primeros testimonios datan de 1902. Y no es que en Granada no hubiera quienes, como ahora veremos, pudieran construirle el instrumento, sino que pudo más su espíritu emprendedor.

Tras su fracaso inicial, decidió contar con el auxilio de un amigo dedicado a la física, con la intención de que le indicara como hacer la nueva bandurria. Se trataba de reforzar la consistencia de esta segunda obra. Además decidió realizar el trabajo con la colaboración del guitarrero José Ortega, que entonces formaba parte del taller de los Hermanos Valle. Con la ayuda de ambos lo logró. Aquella bandurria no se deshizo.

GUITARRAS Y LAUDES

Esa contribución de la ciencia física a la construcción de instrumentos, la aplicó también a las guitarras y los laudes. Además decidió ampliar sus conocimientos. Para ello tomó contacto con otros guitarreros de la época. Por aquel entonces ya trabajaban en Granada un grupo de artesanos dedicados a esta labor. Eran Agustín Caro y Antonio Llorente que estaban instalados en la Calle Solarillo de Santo Domingo, Rafael Vallejo, el mencionado José Ortega, los Hermanos Valle, Nicolás y Antonio, cuyo taller estaba en la calle Elvira, y José Pernas.

Ortega, los Valle y Pernas fueron quienes lo instruyeron, aunque Ferrer consideró al último como su maestro. El éxito de sus instrumentos fue tal que decidió abandonar el Derecho para dedicarse en exclusiva a esta otra profesión. Es así como en 1875 monta taller propio en el Callejón de las Campanas nº 2 del Albayzín. De esta manera nace la Casa Ferrer. Con él trabajan José Ortega y su hijo Manuel. Desde esta primitiva dirección se mudaron al Realejo, primero a la Calle Jarrería nº 8 y después a la Calle Santiago.


Eduardo Ferrer

2ª GENERACIÓN (1925-1970): EDUARDO FERRER

Tras el fallecimiento de Benito Ferrer en 1925 la dirección del taller corrió a cargo de su sobrino Eduardo Ferrer Castillo (1905-1988), de cuya instrucción se había ocupado el fundador de la Casa Ferrer. Primero estudió en el Seminario, pero el joven no mostraba inclinación hacia las materias de letras, especialmente le disgustaba la filosofía, lo que unido a su falta de vocación, le hizo abandonar este centro. Se inclinaba preferentemente por las ciencias y su tío le proporcionó a partir de entonces profesores particulares que se desplazaban a su domicilio.

Durante gran parte de 1929 el Taller de la Calle Santiago estuvo cerrado. Eduardo Ferrer se marcha de Granada. Desconocemos los motivos, pero esta circunstancia propicia que tenga contactos enriquecedores. Primero viaja a Madrid, donde toma contacto con Ramírez y Marcelo Barbero. El último fue el que tuvo una mayor influencia en Eduardo. Luego emprende viaje a Barcelona y allí está con Fleta.

Eduardo Ferrer

En 1940 traslada su taller al Huerto del Loro en el barrio de Santa Ana, al pie de la Alhambra. Allí, en torno a las distintas cuevas del lugar, ante la demanda de todo tipo de productos en la España de la posguerra, fabrica además de instrumentos musicales, aros de bordar, colas de carpintería, juguetes y madroñeras, con la colaboración de un grupo de operarios. Entre 1953 y 1963, funcionan a la vez este taller y otro que se abre en la Cuesta de Gomérez 26.

Eduardo Ferrer

En 1964 se cierra el Huerto del Loro y abre una nueva factoría en los bajos de la casa familiar situada en la Placeta de Benalúa. A la vez se mantiene activo el taller de la Cuesta de Gomérez y llegan a abrirse dos tiendas, una durante la década de los setenta en Baños de Don Simeón y otra en Sevilla que se abre en 1968 bajo la denominación de Casa Ferrer Guitarrería, que sólo estuvo activa durante un breve periodo de tiempo.


Ana Ferrer y Antonio Duran

3ª GENERACIÓN (1970-2006): ANA FERRER PADILLA Y ANTONIO DURÁN ZURITA

En 1970 la Casa Ferrer pasa a ser dirigida por una de sus hijas, Ana Ferrer Padilla (1942) y su marido Antonio Durán Zurita (1940-2006), que como hemos descrito, había sido discípulo del taller de los Ferrer. La otra hija de Eduardo Ferrer, Ángeles, también contrajo matrimonio con otro de sus alumnos ya citados, José López Bellido.

Nada más hacerse cargo del negocio, se cerraba el taller de la Placeta de Benalúa y abren otro establecimiento en la Cuesta de Gomérez, ahora en el número 45. Este local fue sustituido por la Casa del Pozo del barrio de la Almanzora. Pero todo ello, manteniendo siempre abierto el de Cuesta de Gomérez 26, que avanzada la década de los setenta del siglo pasado, terminó convirtiéndose en la única y actual sede de la Casa Ferrer.


Escuela de alumnos

EDUARDO FERRER CREA ESCUELA: SUS ALUMNOS

De especial importancia es la labor didáctica de Eduardo Ferrer. A partir de 1953 Eduardo Ferrer decide comenzar a transmitir sus conocimientos sobre la construcción de instrumentos a distintos alumnos. De acuerdo con su criterio quienes se dedicaran a la construcción de guitarras, bandurrias, laudes o castañuelas, instrumento este último que se incorporó al catálogo de la Casa Ferrer desde esta segunda generación, debían conocer las particularidades del trabajo de la madera. Es por ello que elegía a sus discípulos entre quienes ya tuvieran conocimiento de carpintería o ebanistería.

Citemos, de acuerdo con su fecha de incorporación al taller, a algunos de quienes pueden considerarse alumnos de la Casa Ferrer. Los fallecidos Manuel Fernández Fernández y Antonio Durán Zurita. Antonio Reinosa, que ya no ejerce como guitarrero. Y los todavía en activo: Antonio Marín Montero, Francisco Manuel Díaz, los hermanos Manuel y José López Bellido, Rafael Moreno Rodríguez, Germán Pérez Barranco, Juan Miguel Carmona y Juan López Aguilarte.

LOS HIJOS DE EDUARDO FERRER

También entre sus alumnos se encuentran dos de sus hijos.

Benito Ferrer

Benito Ferrer Padilla (1926-1982), terminó por emigrar a Venezuela, donde continuó trabajando, extendiendo el apellido Ferrer hasta América y dedicándose también a la fabricación de otros instrumentos cordófonos muy populares en este continente como el requinto. Allí permaneció hasta el final de su días.

Jose Ferrer

José Ferrer Padilla (1929-1976) ejerció su profesión en Barcelona, luego en Baleares bajo el sello de Los Guitarreros de Mallorca y por último volvió a Granada donde puso taller en Cuesta de Gomérez 15.

Ambos también crearon escuela y estirpe. Hijo de José fue el guitarrero José Ferrer Vilchez (1946-2008) y nieto de Benito es Antonio Raya Ferrer, hijo del guitarrero Antonio Raya Pardo, que en la actualidad mantiene taller propio compartido con su padre.


Yamaha

LA CASA FERRER Y LAS GUITARRAS YAMAHA

Un hito de la historia de la Casa Ferrer, dentro de su destacada labor didáctica, es su contrato con Yamaha, factoría dedicada a la construcción de instrumentos musicales desde 1887. En su empeño por mejorar su producción, Yamaha contacta en 1966 con Eduardo Ferrer para que instruya a sus operarios en la fabricación de guitarras. El contrato inicial fue de seis meses, aunque finalmente se prolongó por tres años durante los cuales impartió su magisterio a los luthieres nipones. Fue su último trabajo. Terminada esta labor, que alternó con la construcción de sus últimas guitarras, se jubiló, aunque nunca abandonó su magisterio hasta el fin de sus días.

Actualmente la mayoría de las guitarras que se fabrican en Yamaha, son descritas en su catálogo como herederas de los modelos que creó Eduardo Ferrer para esta marca.


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